lunes, 9 de diciembre de 2013

http://culturacolectiva.com/helena-volkova-antimateria-la-aniquilacion-en-cc186/

QUÉDATE

Y si te quedas esta noche  y si me abrazas en la cama y si encaramos por fin tantas ganas de ser los testigos de nuestras mañanas. yo por mi parte estoy dispuesto a desnudarte el pensamiento a ser colono de cada rincón ser tu roca y tu bien, tu final y tu comienzo.

GUILLERMINA VALENTE RAMIREZ
titulo:luna en nubes
autor: Kaban Tzub
material: pastel sobre tela

domingo, 8 de diciembre de 2013



Nuestros cuerpos rozaban piel con piel, los aromas se unían y su aliento lo sentía tan cerca que casi respiraba yo por él.
El sonido de su respiración en mi oreja y sus grandes brazos cubriendo todas mis caderas, pareciera que podíamos fundirnos ahí mismo...
Y así fue cuando le dije que era libre. 
ÁMAME, ELÍGEME.
Yo no soy quien lo encontré a él, somos dos los perdidos, escribí poesía en cada centímetro de su piel, lamí cada poro y le susurré que le amaba cada centímetro de su piel, no había más, no existía nada más, nada importaba, él respiraba el perfume de mi piel y yo sólo sentía sus labios en mi cuello mordiéndome.

Aveces la locura encuentra los motivos para enamorarse que encuentra a un ser que tiene a su lado en el cual se confía para juntarse.

GUILLERMINA VALENTE RAMIREZ.


martes, 3 de diciembre de 2013

MI PRIMER CUENTO

EL SAUCE LLORÓN
¿Conoces al sauce llorón? Es un árbol que tiene hojas en forma de lágrimas. Ofrece una imagen melancólica, por ello lo llaman “llorón” y es el preferido de los poetas cuando están tristes.
Les voy a contar la historia de una joven poeta a quien le gustaba pasear por la ciudad recitando sus poemas, pero la gente no la escuchaba y nadie le daba dinero para recompensar su talento. Nuestra poeta estaba muy triste, tan triste que hacia llorar a todo mundo. Siempre andaba vestida de negro; sus largos cabellos oscuros enmarcaban su rostro pálido y desencajado. Su sola presencia parecía helar la atmosfera y los niños le tenían mucho miedo. Todas las noches se iba a la orilla del rio y se sentaba a componer sus poemas bajo un sauce, pero el follaje melancólico solo le contaba historias tristes.
Una noche, sentada en el lugar de costumbre, bajo el sauce, se sentía profundamente triste. Estaba tan triste que se olvidó de escribir poemas. Entonces el sauce se compadeció de ella. “Después de todo, pensó el árbol, viene a buscarme para que le inspiración; me siento un poco responsable por lo que le pasa. Quisiera ayudarla. ¿Pero cómo?”
En ese momento un gorrión llego a posarse en unas de sus ramas.
--¡yo sé cómo puedes ayudar a tu amiga la poeta!, dijo el pájaro
--¿Cómo?, pregunto el sauce.
--Mira, como tú le das la inspiración, sugiérele ideas divertidas, en lugar de transmitirles tristes pensamientos.
--¿No sabes que soy un sauce llorón? No puedo ser de otro modo.
--¡Sí! ¡Si puedes!, respondió el gorrión. Basta con querer. La naturaleza te dio un aspecto melancólico, pero tu voluntad puede cambiar eso. Olvida que eres un sauce llorón. Esta vez, serás un sauce risueño.
--¡Me gustaría probar!, exclamo el sauce.
Entonces el gorrión se puso a contarle al sauce las historias que había escuchado durante sus viajes a la ciudad. Porque el gorrión sabía muchas cosas, y sus historias eran tan divertidas que el sauce no podía dejar de reír. Sus hojas en formas de lágrimas se estremecieron asustadas… ¡Claro! ¡No sabían reír! Sin embargo pronto fueron conquista
das por la simpatía del gorrión y compartieron con ella su buen humor. El viento jugaba con el follaje del sauce, hizo brotar una alegre música que acaricio el alegre oído del poeta. La pobre no entendía nada. El sauce, que era un árbol triste, ahora le enviaba una música alegre y divertida.
Tomo su lápiz y empezó a escribir sobre el papel versos muy alegres. Mientras escribía con entusiasmo, una sonrisa tímida asomo a sus labios. La desesperación se había alejado de ella. La poeta escribió durante horas y horas sentado bajo el sauce. Cuando llego la noche encontró al gorrión dormido entre el follaje y la poeta descansando dulcemente, con su cabeza apoyada en el tronco del sauce.
A la mañana siguiente, un sol radiante despertó a la naturaleza. El gorrión voló a la ciudad para buscar comida. El sauce estaba silencioso, pero sorprendido por no ser ya tan llorón.
Un rayo de sol interrumpió el sueño del poeta que se puso en camino muy contento para ir a declamar sus nuevos poemas.
Al escucharla, la gente no podía creer lo que oía. Esta vez, la poeta, sonriente y feliz, contaba historias muy bellas. Todos se detenían a escucharla. En la plaza del mercado, las frutas y legumbres se apretujaban en las carretas de los comerciantes para verla mejor y las flores se abrían ante la alegre música de sus palabras.
La poeta llevaba alegría a la plaza. La gente, sonriente, se preguntaba de donde podía venirle la inspiración. Pero no lo supieron nunca.

A partir de entonces, la poeta iba todas las noches a buscar su inspiración bajo las ramas del sauce, allí donde un gorrión contaba historias graciosas que solo la poeta y el árbol podían escuchar.

GUILLERMINA VALENTE RAMIREZ.